Según los últimos datos de Informa D&B, las empresas españolas están pagando sus facturas con una demora media de 14,42 días en el primer trimestre de 2026, más de dos semanas por encima de los plazos legales establecidos. Esta cifra supone un coste directo para el tejido empresarial español de más de 3.000 millones de euros.
Ante este escenario preocupante, explica el diario El País, la Plataforma Multisectorial contra la Morosidad, (pmcm) ya ha alertado de un empeoramiento del plazo en el que las administraciones públicas y las grandes empresas están abonando sus facturas a sus proveedores.
El problema no es nuevo, pero los datos de este año confirman que la tendencia se consolida.
Quién paga tarde y a quién perjudica más
Solo el 14% de las grandes empresas paga de forma puntual. En cambio, el 49,5% de las microempresas sí lo hace dentro del plazo. Es decir, cuanto mayor es la empresa, más aprovecha su posición para dilatar los pagos. Y cuanto más pequeño es el proveedor, más lo sufre.
Los sectores con mayor retraso en el primer trimestre de 2026 son la Administración Pública, con 23,55 días, y la Hostelería, con 23,37 días.
Las pymes y autónomos están, en la práctica, financiando a sus clientes sin coste y durante más tiempo del que la ley permite. Esto no es solo un problema de tesorería puntual, en realidad constituye un riesgo estructural que ya empieza a “ahogar las pymes”, según la pmcm.
El marco legal existe, pero no se cumple
La Ley 3/2004, reforzada por la Ley Crea y Crece, fija un plazo máximo de 60 días para pagos entre empresas y de 30 días con la Administración Pública.
Además, desde 2026 la facturación electrónica obligatoria permite a Hacienda cruzar automáticamente la fecha de emisión de la factura con la fecha de pago real, detectando incumplimientos sin necesidad de denuncia del proveedor.
Las sanciones existen, pero la ley no resuelve el problema de fondo. Los retrasos no vienen de mala fe, sino de procesos internos ineficientes.
La morosidad como consecuencia de ineficiencias internas
Cuando analizamos las causas reales de los retrasos en pagos, encontramos dos grandes grupos:
- Causas externas: falta de liquidez, gestión activa del flujo de caja a costa del proveedor, política deliberada de la empresa pagadora.
- Causas internas: facturas que no llegan al aprobador a tiempo, flujos de validación manuales, errores de conciliación, falta de visibilidad sobre el estado de cada factura, procesos descentralizados.
Las primeras son difíciles de controlar desde el lado del pagador sin un cambio cultural o de política. Las segundas, sin embargo, son completamente eliminables con la tecnología adecuada.
La automatización de Cuentas a Pagar cómo solución a la morosidad
Un sistema de automatización de Cuentas a Pagar (AP Automation) actúa directamente sobre las causas internas:
- Captura y procesamiento automático de facturas. Elimina la entrada manual de datos y la pérdida de documentos. Una factura entra al sistema y se procesa sin intervención humana hasta que requiere validación.
- Flujos de aprobación digitales y configurables. En lugar de que una factura espere días en la bandeja de entrada de alguien de vacaciones, el sistema escala automáticamente o redirige según reglas predefinidas.
- Visibilidad en tiempo real, con soluciones como Embat. Los responsables de tesorería saben en cada momento cuántas facturas están pendientes, en qué fase se encuentran y cuál es el impacto en el cash flow previsto.
- Alertas de vencimiento. El sistema avisa antes de que una factura entre en retraso, permitiendo actuar proactivamente en lugar de gestionar urgencias.
- Conciliación automática con pedidos y albaranes. Reduce drásticamente los errores que generan disputas y retrasos adicionales. El resultado es que los retrasos que tienen origen en la propia empresa (que según algunos estudios representan entre un 30% y un 50% del total) se eliminan o minimizan de forma sistemática.
Una ventaja competitiva, no solo un cumplimiento normativo
Las empresas que no paguen en plazo quedan restrigidas de subvenciones públicas, incluyendo el Kit Digital, ayudas a la innovación y fondos Next Generation.
Asimismo, pagar a tiempo deja de ser solo una obligación legal para convertirse en una palanca de negocio: mejores condiciones con proveedores, acceso a financiación pública, y una reputación que se traduce en relaciones comerciales más sólidas.
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